¿Qué factores podrían aumentar el riesgo de explotación sexual en línea?

Hay que tener en cuenta que la explotación sexual en línea puede ocurrir en todas las comunidades y en todas las familias, independientemente de su nivel socioeconómico. Sin embargo, algunas características personales de niñas, niños y adolescentes, de sus familias, del medio en el que viven y del contexto normativo y cultural pueden facilitar la acción de los explotadores sexuales. Asimismo, para prevenir la violencia es necesario actuar en múltiples niveles al mismo tiempo 28.

Individual:
Aspectos biológicos y personales que aumentan la probabilidad de convertirse en víctima o agresor. Por ejemplo: edad, género, nivel educativo, nivel de ingresos, uso de sustancias psicoactivas o historial de violencia.

Relacional:
Relaciones cercanas (compañeros, parejas y miembros de la familia) que pueden aumentar el riesgo de sufrir violencia como víctima o agresor.

Comunitario:
Entornos escolares, laborales o comunitarios  en los que se generan relaciones sociales y cuyas características podrían asociarse al riesgo de sufrir violencia como víctima o agresor.

Social:
Factores sociales generales que ayudan a crear un clima en el que se fomenta o inhibe la violencia. Incluye normas sociales y culturales que apoyan la violencia como una forma aceptable de resolver conflictos o las políticas sanitarias, económicas, educativas y sociales que ayudan a mantener las desigualdades económicas entre los grupos de la sociedad.

Algunos comportamientos que podrían aumentar el
riesgo de explotación sexual en línea

Las víctimas de explotación sexual en línea en su mayoría tienen entre 13 y 17 años y, de estas, aproximadamente la mitad tiene 13 o 14 años. Aunque los explotadores sexuales en línea aprovechan el interés de los adolescentes en relación a temas como el sexo y las relaciones, algunos comportamientos en línea aumentan la probabilidad de recibir solicitudes sexuales a través de Internet, que podrían conducir a violencia sexual. Estas actividades en línea incluyen 25,30:

Hablar sobre asuntos sexuales por Internet o pensar que esto no es peligroso.

Creer que todas las personas de su edad comparten mensajes, fotografías y videos con contenido sexual por Internet.

Acceder a pornografía en línea.

Opinar que es importante tener muchos contactos en redes sociales para ser popular.

Enviar información personal a personas que conocieron en línea o subirla a Internet

Tener una orientación sexual diversa o cuestionar su orientación sexual.

Señales de riesgo

Aunque algunos de estos comportamientos pueden ser presentarse en la adolescencia, es necesario estar atentos a cambios o a la aparición de las siguientes conductas ya que podrían indicar un potencial riesgo 31:

Reserva sobre las personas con las que hablan o los lugares a donde van.

Regresar tarde a casa con frecuencia o permanecer fuera por largos periodos de tiempo.

Cambiar la apariencia de forma repentina o usar ropa más reveladora.

Usar drogas legales o ilegales.

Sufrir cambios emocionales severos y abruptos. Aunque los cambios de humor son comunes en las y los jóvenes, este tipo de cambios podrían indicar que algo está mal.

Usar lenguaje sexual que no esperaríamos que supieran o no es propio de su edad.

Distanciarse de sus amigos habituales.

Prestar atención excesiva o depender de su teléfono o dispositivos conectados a Internet.

Cambiar a una nueva pantalla cuando nos acercamos a los dispositivos que usan.

Algunos comportamientos menos comunes que se podrían presentar son:

Alejarse de la familia.

Faltar a clases regularmente.

Relacionarse con hombres y mujeres mayores, particularmente si desaparecen sin explicaciones y se muestran a la defensiva al preguntarles dónde estaban o qué estaban haciendo.

Tener artículos costosos que no se les han dado, pero que ellos no podrían comprar.

Tener más de un teléfono o tener un teléfono secreto.

Sufrir regularmente infecciones de transmisión sexual.

Tener lesiones físicas inexplicables, como hematomas.

Presentar comportamientos sexuales que ocurran con frecuencia y no se puedan reorientar, que provoquen dolor físico, emocional, o lesiones a sí mismos o a otros, que impliquen coerción o fuerza o que simulen de forma detallada actos sexuales de adultos.

Tener autolesiones o hacer intentos de suicidio.